OPINIÓN CINEXÉTICA
Repoblar con cabeza para tener éxito
Carlos Díez Valle

Cuando nos encontramos en un momento álgido de la temporada de repoblaciones, refuerzos poblacionales o, en su caso, reintroducciones de conejo de monte en diferentes cotos, surge la necesidad de hacer algunos comentarios que serán determinantes para garantizar el éxito de las mismas y asegurar la viabilidad de los animales liberados.

En primer lugar, es fundamental elegir bien los animales a emplear, calidad genética, sanitaria y etológica (comportamiento) aseguradas son esenciales para que la actuación tenga éxito, como hemos comentado en innumerables ocasiones. Sin embargo, aún cuando garantizamos la calidad de los conejos a utilizar, puede que la cosa no salga como esperamos si no tenemos en cuenta otros aspectos.

El primero será no invertir todo el presupuesto en comprar conejos y dejar una parte del mismo para hacer actuaciones en el entorno de suelta. En función de como sea nuestro coto, hay veces que es fundamental construir algunos vivares o biotopos para que los conejos tengan un refugio cuando sean liberados (no nos fiemos de pequeños arbustos, zarzas o matorrales que no suelen dar buen resultado), además es conveniente que éstos estén vallados durante unos días para evitar grandes dispersiones en estos primeros momentos y, por supuesto, hacer que los animales dispongan de alimento y agua suficiente a través de la colocación de comederos y bebederos cuando es necesario. Otras veces será esencial desbrozar o sembrar algunas parcelas para que los conejos encuentren un hábitat adecuado en el que puedan alimentarse, protegerse y también tener alguna zona de claro donde desarrollar sus patrones normales de comportamiento. La experiencia nos dice que zonas muy cerradas de vegetación provocan que los animales se dispersen grandes distancias y, finalmente, sean predados.

imagen repoblar

El segundo aspecto a considerar es la forma de soltar los animales y, en este sentido debemos tener en cuenta dos circunstancias principales, la primera es el número (debemos hacer grupos, no excesivamente pequeños, pero tampoco muy grandes, adaptados a los vivares o refugios disponibles, haciendo sueltas de 8-10 ejemplares por puntos y que éstos no disten más de 400-500 m) y la segunda es la forma de soltarlos (no da buenos resultados sembrar conejos, abriendo las cajas y dejándolos libres directamente, lo mejor es introducirlos en bocas nuevas o no usadas para que dispongan de un refugio inicial, no se dispersen excesivamente y se minimice el riesgo de ser predados). Con estos aspectos básicos mejoraremos notablemente el resultado de las repoblaciones y conseguiremos que los animales liberados, si son de buena calidad, lleguen a la temporada reproductiva siguiente y comiencen a críar, signo inequívoco del éxito de la actuación y punto de partida de la recuperación de las poblaciones conejiles en la zona.

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